Un siglo de historia
Los primeros antecedentes de previsión social de nuestro país se remontan a los albores de la República, donde en 1817 se promulgó el primer decreto que concedía montepíos a los familiares de los vencedores de la batalla de Chacabuco caídos en el campo de batalla. Luego vendría la Sociedad Protectora de Viudas y Huérfanos de los Mártires de la Patria, a raíz de la Guerra del Pacífico. Sin embargo, fue durante el siglo XX, donde la incipiente industrialización produjo una profunda transformación en el mundo laboral y social.
En aquella época, se constató la falta de una institución permanente que se hiciera cargo de la administración del sistema de previsión militar. Así nace en 1915 la Caja de Retiro y Montepío de las Fuerzas de la Defensa Nacional, bajo el gobierno de Ramón Barros Luco, la que sólo se dedicará al pago de pensiones debido a su escaso capital inicial. Pasaron varios decenios hasta que en 1953, bajo el gobierno de Carlos Ibáñez del Campo, se dicta el DFL N°31 que crea la actual Caja de Previsión de la Defensa Nacional.
Al igual que el Barrio Cívico donde está instalada, centro neurálgico de los poderes del Estado, espacio urbano de alto valor arquitectónico e hito de la centralidad republicana, esta institución ha ido cambiando de acuerdo a las necesidades de los tiempos que corren. Desde aquellos orígenes remotos, CAPREDENA se ha convertido en una institución pública moderna capaz de entregar un servicio de excelencia, no sólo en la administración y pago de pensiones de los miembros de la Defensa Nacional, sino también en la administración de centros de salud, abiertos al público y de primer nivel, del fondo de desahucio, del fondo de auxilio social, prestamos de auxilio habitacionales, fondo de medicina curativa y fondo solidario.